Esta necesidad infinita

 

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Ilustración de @zanahoriapecosa

 

Tengo esta necesidad infinita de que me quieran.

De ser amable con todos.

De siempre sonreír.

De hacerlos reír.

Nunca sé quién se interesará lo suficiente en mí para desear mi compañía.

Para hacerme sentir que no soy poca cosa y que merezco ser querida.

Ser tocada.

Ser besada.

Ser abrazada

…con amor.

 

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Yo quiero sanar.

Porque sí me siento rota.

Porque creo que me lo debo a mí misma.

Y si tú te has sentido de alguna forma parecida a esta, o estás pasando por algo que no te permite ser y florecer como deseas…quiero que sepas que no estás sola.

 

 

No soy suficiente

Hace un par de día me conseguí con esta imagen y no es que yo sea la persona más creyente del universo, de las estrellas o del destino…para nada. Pero sinceramente creo que no fue casualidad.

Captura de Pantalla 2020-05-11 a la(s) 11.47.11 a.m. Ilustración original de @rrrrubex

 

Llevo toda la vida sintiéndome insuficiente, sintiendo que no soy lo suficientemente guapa, lo suficientemente inteligente, lo suficientemente graciosa, incluso hoy a mis 27 años puedo decir que no tengo ningún talento; por los menos ninguno tangible. Mucho menos alguno relacionado con las artes. No sé bailar, no sé dibujar, no sé cantar, tampoco toco ningún instrumento.

Y llevo toda la vida sintiendo que por eso, justo por no ser suficiente, por no resaltar es que no merezco amor. Porque no soy lo suficientemente especial.

No me malinterpreten, tengo amigas y amigos, muy cercanos, gente que estoy segura que me quiere, pero me refiero a ese amor que te nace desde las entrañas, ese que te hace entender todo sobre otro, el que te hace apreciar todo, lo bueno y lo malo, ese que abraza, que toca y que besa.

Y aunque pueda parecer que sólo hablo de amor romántico, también me refiero al amor familiar, al amor de madre, de padre, el amor en general, la validación externa…TODO.

Al final, esa imagen de Rubén Álvarez me llegó tanto porque es algo que necesito repetirme a diario: quien no es capaz de apreciar lo que soy hoy, con lo bueno y lo malo, la verdad es que no debería estar a mi lado. No importa quién sea. Cada uno debemos buscar nuestro bienestar y si eso se traduce en dejar ir a personas, pues será.

Y si a quien debemos dejar ir somos nosotros mismos, pues que así sea. Soltar los malos pensamientos, soltar los traumas, los complejos y mejorar a diario.

Nadie dice que sea fácil, pero algo tengo -tenemos- que hacer.

A ti, que no te quiero nombrar

Hace unos meses te pedí videollamada y nunca la hicimos, en ese momento quería hacerlo en persona, quería contarte cómo había cambiado mi percepción acerca de nosotros y de ti.

Hoy te escribo esto porque no tengo cómo más hablarte y porque me permite escribir todo lo que quiero sin importar la extensión del texto.

Tú eres felicidad, tú eres mi casa, mi hogar, eres los años en los que fui más feliz, eres mi transformación en adulta, eres los lugares que conozco y que ya no puedo transitar, también eres mi concepto de familia, eres mis dudas, mis retos, eres mis gatas, eres esas ganas que tenía de superarte que me hicieron salir de mi zona de confort y me obligaron a recorrer Caracas y me dieron amistades que hoy conservo y que ocupan un lugar muy importante, eres Venezuela y eres, cuantitativamente, gran parte de mi vida.

No te miento, todavía hoy digo que no te he superado, pero lo digo de forma consciente, lo digo recordando todo lo que representas, lo digo asumiendo que nos encontramos en un momento de vulnerabilidad y también que yo no estaba en mi mejor estado mental.

Hay cosas que me dolieron y cosas que me parecen increíblemente jodidas y que jamás pienso volver a permitir…Todo eso te lo reprocho. Te reprocho porque no fueron justas, porque fueron hirientes y porque estoy convencida de que no se hacen.

Entonces vivo en un estado constante de no entender nada, te volviste una de mis contradicciones. Yo te convertí en un fantasma que me acompaña y que de vez en cuando aparece con más intensidad a recordarme quién soy y de dónde vengo.

No sé si te quiero, no sé ni siquiera si me caes bien, no sé si podría tolerar una charla contigo…porque no eres eso, no eres mis recuerdos, eres otro…y durante mucho tiempo utilicé esas cosas malas que pasamos para negarte y tapar mi dolor. No sirvió de nada porque me doliste y me dueles. No te puedo culpar por eso. Las cagadas siempre se las achacaré a tu inmadurez.

Quiero soltar, quiero dejar de pensarte, quiero pensar en mis días en Venezuela y que no vuelvas a mi mente, pero es imposible porque estás en todo, estás ahí, siempre presente.

Luego de tantos años de conocerte, luego de tantos cambios en mi vida, luego de tanto aprendizaje, entendí que no eres tú, simplemente fueron circunstancias, fueron momentos, situaciones y efectos de lo mismos.

Te recuerdo mucho, te pienso siempre y sigues estando presente cuando conozco a alguien y me empiezo a involucrar, porque no quiero vivir lo mismo, no quiero pasar nada de lo que pasé contigo con nadie más…o bueno sí, sólo quiero la felicidad.

Llevo días pensándote, como ya los dos sabemos que me pasa, pero hace un par de días escuché esta canción que para mí sólo tiene sentido porque recuerda a ti.

Gracias.